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Interviste
 
ANTOLOGIA DE COMENTARIOS
AA:VV:
Pensieri e aforismi

 

 

 

Todo lo que me dio la vida espiritualmente lo gané con la amistad de Canaro y on su profesionalidad. Me enorgullece haber compartido mi musica con un hombre dela jerarquia moral de Francisco Canaro. Y creo haber contribuido a representar tanto a la orquesta como a su personalidad con mis orquestaciones.

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Cuartito azul nació dedicado a mi primera novia, Mirna, que hoy es la abuela de mis nietos. El cuartito era mi habitación y sigue estando en la calle Terrada 2410, en Villa del Parque. A una cuadra de donde vivía mi querida novia con sus padres.

 Yo y Discépolo teníamos un deseo igual de fuerte: yo por componer, él por expresar con sus palabras el sentido musical de cada frase. Tuve el honor de haber sido el único que colaboró musicalmente a su lado. Nos juntábamos en el momento que nos necesitábamos, tanto él a mí como yo a él. Solíamos encontrarnos en su casa o en la mía. Como en ese entonces yo vivía en el edificio de Sadaic, y tenía como vecinos a grandes músicos, puede decirse que estábamos bien acompañados.

 Qué barbaridad Discepolo, qué inteligente que era, qué ser maravilloso! Hablar con él era un encanto. ¡Te daba paz! A él le gustaba la paz, porque entendía que dentro de la música la personalidad de un ser que gusta de la música tiene que tener mucha paz… y esa parte me la conocí también.

Mariano Mores


 Piazzolla es un caso emblemático del tango.

Sabato escribió una frase memorable que dice que el tango es un pensamiento triste que se baila. Más allá del inmenso respeto que siento por él, para mí es reductivo describirlo así, ya que para mí es un pensamiento triste que también se puede no bailar sino tan sólo escuchar.

Luis Bacalov

 Tuve dos grandes maestros: Nadia Boulanger y Alberto Ginastera. Ellos me enseñaron todos los secretos de la técnica musical. A Nadia la pongo un escalón arriba en mi reconocimiento porque fue la que me puso en el camino, la que me hizo descubrir al verdadero Piazzolla, la que terminó con mi confusión.

 Yo me sentía incomprendido entonces, incluso por Troilo. Porque yo componía y el Gordo, aunque supiera que quedaba hermoso, me pasaba la goma, porque decía que no era comercial, que no tenía fuerza, que no era bailable. A mí los bailarines nunca me importaron; lo importante era ver qué cara ponían los músicos al tocarla. Si ponían cara rara, era mala señal. Si a ellos les gustaba, era mi felicidad. Y ésa es la diferencia con Pichuco. El, que es un gran intuitivo, no supo tener la personalidad necesaria frente a su música y a su orquesta. Así, dependió de los orquestadores que le hicieron perder sabor troileano.

 Soy admirador de la esencia tanguera que tiene Pugliese.

 Il decennio degli anni ’40 che ha proseguito fino nel 1955, è stata l'età d’oro del tango in materia di orchestre. Ho avuto la fortuna di abbeverarmi a tutte queste sorgenti: Anibal Troilo, Gobbi, Pugliese, Francini-Pontier, Calo, Salgan. Ho avuto anche il piacere di conoscere ed ascoltare personalmente Pedro Mafia che suonava il bandonéon nell'orchestra di Julio di Caro, che mio padre ascoltava, in estasi, a New-York... Sono differente da tutti, né megliò né peggio di Troilo o Leopoldo Federico. Ciò che nessuno possiede è questo mio tocco... Ma non sono nato in un piccolo vaso, ed il suono del mio bandonéon non è neanche un dono del cielo. Nella musica del tango, tutto è legato, ed è ciò che esprimo nella mia musica. Nel 1° tema della suite Troileana, intitolato “Bandonéon”, “el gordo”, Troilo è sempre al mio fianco; a tratti, suono come Piazzola, a tratti, come Troilo. È ciò che è accaduto in Tristezas di un doble A, la versione del Quintetto, che include un assolo di bandonéon che poteva durare 10 minuti: mi son messo in in viaggio a fianco di Mafia, Laurentz, Di Fillipo, Federico, Troilo, ed ho avuto la sensazione di suonare (giocare) con loro...

 Tengo un violinista que es Vardarito, Francini y Bajour al misno tiempo, pero se llama Antonio Agri.

Astor Piazzolla

 Mucha gente amiga me plantea a veces serias objeciones a Piazzolla. Yo acepto (¡cómo no lo voy a aceptar!) que Piazzolla a mucha gente no le guste. Es un hombre inquietísimo, está siempre cambiando, buscando y probando nuevas cosas, no se detiene nunca, y para muchos debe ser difícil seguirlo. Pero también trato, sin pretender que cambien de opinión, que hagan un poco de historia: no es posible que porque el nuevo tango no les guste, afirmen que no es tango. Yo les pido que recuerden la época en que surgió De Caro, la época en que mi sexteto tocaba en Germinal. Lo que se hace ahora por los vanguardistas del tango es similar a lo que hicimos nosotros entonces, renovar el tango. Y espero que así como hoy nadie se atreve a discutir a De Caro o Troilo, dentro de unos años ocurra lo mismo con Piazzolla, Leopoldo Federico o Rovira. Hoy escucho críticas similares a la de aquellos tiempos. Entonces vuelvo a decir: el tango de oído, se acabó. Hoy es necesario ser músico y estudiar música para hacer un buen tango. Son épocas diferentes y necesitan ser comprendidas en sus diferencias que crean gustos también distintos. Y para poder hacerlo se requieren otras formas, que solo músicos capacitados pueden encontrarlas. Un músico nunca está definitivamente formado. Yo, con más de medio siglo de violín, sigo estudiando. Es la única manera no solo de poder avanzar y perfeccionarse, sino incluso de mantenerme en lo conquistado. En música, como en muchas otras cosas, el que no avanza, retrocede. Esto es los que más quiero que comprenden los jóvenes músicos de tango.

Elvino Vardaro

 El Tango es la música folclórica del pueblo argentino, nacida de sus corazones. Surgió primero en los distritos de las clases más bajas cercanos a Buenos Aires, y por ese entonces, fue considerado indecente y vergonzoso. Pero el pueblo lo tomó en sus corazones, y allí enraizó. En la actualidad, es nuestra música nacional y es amada por gente de todo el mundo.

 Tanto Chanel como Morán fueron los dos únicos cantores que incorporados a la orquesta se enchufaron profundamente en la manera, la forma y el contenido de la orquesta. Los demás fueron todos grandes cantores, pero los que estuvieron enchufados bien adentro fueron Morán y Chanel.

 Soy un laburante de la música popular desde los 15 años. Antes trabajé para una fábrica de joyas, pero me dieron el raje; para una empresa maderera, y me dieron el raje; en una fábrica de muñecas, y me dieron el raje. El único lugar donde no me dieron el raje fue en la música, y bueno, aquí me quedé.

 Soy un laburante de la música. Y un laburante bastante cómodo, porque trabajar, trabajan los de las fábricas, el puerto. Pero digo que siempre me sentí uno más.

 Cuando yo tuve oportunidad de formar mi orquesta me puse a pensar. ‘¿Qué línea elijo?’, me dije. Y elejí la milonguera. Y siempre permanecí fiel a esa tendencia... El estilo Pugliese no lo hice yo: lo hizo el público... Después vino la evolución. A medida que aprendía cosas se me ocurrían otras nuevas. Las ensayaba y se las proponía al público. Si el público las aprobaba entonces eso quería decir que yo había interpretado su sensibilidad, sus aspiraciones. Y la idea quedaba. Y así se fue formando ese que la gente llamó el estilo Pugliese.

 Nosotros trabajamos por medio del análisis colectivo de lo que hacemos, que en nuestra jerga se llama explicaciones. A veces las cosas salen explicando, otras veces hay que martillar y martillar en el ensayo.

 Soy un poroto, un tornillo de la máquina tanguera... Mas que la fama, importa situar a la gente dentro del corazón. Yo he trabajado desde pibe, y la gente ha simpatizado con este carcamán que soy, pero no me siento superior a nadie... La orquesta la armé en el 39. Me acuerdo que al poco tiempo ya tenía bailarines que me seguían y gritaban, ‘¡ese, ese, ese, la barra de Pugliese!’. Me gustaba pero yo me decía: ‘quedate ahí Osvaldo, no te agrandés, no fanfarronees’. Había veces que estaba en cana y me reemplazaba en el piano un primo mío que era policía... Todos los días le hago los cuernos al diablo, pero cuando llegue la hora del espiche diré: ‘bueno muchachos, llegué hasta aquí, me las tomo, sigan ustedes’... Si al final... ¿yo qué hice? Tangos. Eso es todo.

 El Sexteto trascendente es el Sexteto decareano, el clásico, que alcanzo su estructuración definitiva actuando para el publico en los cines mudos, en base a arreglos para bandoneones a dos voces superpuestos o en solos, para violines, también en dos voces o en solos, y apoyándose en un piano, como el de Francisco De Caro, que fue creando los “yeites”, adaptados inexorablemente por el contrabajo, que configuraron toda la posterior forma de tocar el tango. 

 “Muchachos, hay que ensuciar papeles”. Es decir, había que escribir notas, nuevas composiciones, nuevos arreglos.

 Emilio Balcarce tiene las esencias tangueras a flor de piel.

Osvaldo Pugliese

 Los intérpretes nuevos en muchos casos siguen haciendo las cosas de antes. Hasta lo vanguardista, el tango electrónico lo hacen con Gardel en el fondo, con Goyeneche. Me gustaría que se hiciera una renovación con temas nuevos. Si yo no estrenara algo en este espectáculo (Tango en Broadway) no me llamaría Rubén Juárez. Yo creo siempre en la renovación (Hay grupos que están volviendo muy atrás) ¡Muy atrás! Y está muy bien grabado lo de atrás. Y la gente siempre te va a comparar. Ya que te la jugás de entrada, jugátela con cosas nuevas

Rubén Juárez


Prefiero morirme de hambre antes que dejar de escribir y compone.

 Eduardo Rovira

 Rovira fue como el hijo autodidacta de una familia obrera y se sintió fascinado cuando hizo su propio descubrimiento de Bach, Mozart, Beethoven, Bartók, Schönberg. Quedó deslumbrado y trató de darle al tango el nivel de esa música.

 César Stroscio

 

 

 

 

 

 

 

 

 Oscar Del Priore

 

 Si bien era un excelente bandoneonista y supo incursionar en otros instrumentos -piano, oboe, fagot, guitarra - Rovira en un hombre de lápiz y pentagrama. Su problema fue que no siempre tuvo una orquesta a mano para transformar la abstracción pentagramada en algo concreto... Escribía dentro y fuera de la tonalidad. Se apasionaba con el dodecafonismo, le interesaba la electrónica aplicada a la música - llegó a aplicarle un distorsionador a su bandoneón, que sonaba como un órgano Hammond - y escuchaba con atención las cosas nuevas que salían en el jazz... En el disco ‘Sónico’ el bandoneonista está en trío con el guitarrista Salvador Drucker y el contrabajista Néstor Mendy. En ‘Que lo Paren’ (otro disco original reunido después con aquel en un CD) la guitarra es reemplazada por el piano de Oscar Mendy y al trío se suma el violín de Reynaldo Nichele. Las plantillas instrumentales reducidas le quitan espesor a la música y aligeran una textura que, de lo contrario, por sus procedimientos contrapuntísticos, resultaría asfixiante. El barroquismo de Rovira encuentra en la solución instrumental del trío y el cuarteto una inteligente contención... ¿Por què a 18 años de su muerte vale la pena (re)descubrir a Rovira? En principio, porque su música vuelve para ser escuchada; será una sorpresa, nunca un motivo de nostalgia.

 

 

 

A diferencia de las danzas de pareja apenas enlazadas, el Tango supone el agarre de los cuerpos, que hacen alarde de sensualismo, en desplazamientos pautados pero con cierto margen para la improvisación. Un hombre y una mujer, solos y unidos, en movimientos integrados y disociados a la vez, se mueven apretados, concentrados. Forman un núcleo en el que no se habla para no distraerse. Los cuerpos se cierran a cualquier interferencia del mundo circondante.

Sergio A. Pujol

 Además de ser el maestro, mi amigo, mi hermano, mi padre, fue quien me encaminó. Pero no trataba de enseñar a cantar a nadie. Son mentiras eso de que él inventaba los cantores de Pichuco. Solamente daba una opinión. Eso era lo que valía. Pobres los tipos que no conocieron a Pichuco.

Roberto Goyeneche

 Osvaldo Pugliese es el único músico de orquesta que ha evolucionado el tango sin desmerecer su esencia.

Leo Lipesker

Hablar de tango en este momento es hablar de Osvaldo Pugliese, ya que es un ejemplo cabal de lo que es nuestra música dentro de su forma, puesto que su estructura conjuga en todo momento, el gusto del tango.

 Fernando Romano

Es de mi gusto en especial el estilo de tango que promueve Osvaldo Pugliese y en general de todas aquellas formas que tratan el tango bajo las concepciones musicales modernas.

Ruben de La Puente

Tras destacar valores de gran jerarquía en el campo de la instrumentación acota: “Osvaldo Pugliese, de enorme talento en la función, de la que debo destacar muy en especial las instrumentaciones confecionadas para sus tangos La Yumba, Negracha y Malandraca”.

Julián Plaza

La orquesta de Pugliese es una verdadera institución. En ella se alienta, se apoya toda inquietud que manifieste cada compañero. Esas inquietudes que logran materializarse son discutidas y avaladas por un puntaje que es la remuneración con que se estimula a cada compañero, de acuerdo a su esfuerzo, capacidad, y responsabilidad. Debo agregar que dicho puntaje se discute anualmente analizando el trabajo de cada uno y lógicamente respetando las tarifas vigentes sindicales. Entre otros aspectos me dice: Si me dieras a elegir yo pondría para mí un autor que en estos momentos encierra mis aspiraciones más íntimas de aspirante a compositor, y ese ejemplo es Osvaldo Pugliese, por sus tres obras que destaco: Negracha, Cardo y Malvón y A los Artistas Plásticos entre otras.

Arturo Penón

“Don Osvaldo, ¿qué me quiere decir con eso de Yumba?”. A lo que el maestro le contestó: Primero y tercero. Con ello quería significar la acentuación en la primera corchea, o sea en el primer tiempo y tercero de cada compás.

Aniceto Rossi

El tango es la primera sonrisa en tu cara después de haber cruzado un mar de llantos.

Horacio Ferrer

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