logo_small  





Interviste
 
VICTOR LAVALLEN: “LOS BAILARINES REFLOTARON ‘GALLO CIEGO Y LO HICIERON FAMOSO”
Di Silvia Rojas; La Milonga Argentina; Año 6 - Nº 59 - Jenero 2011
Estuvo en las orquestas de Francini, Caló y Pugliese, donde realizó antológicos arreglos.

Miguel Caló, Juan José Paz, Joaquín Do Reyes y Enrique Mario Francini, entre otras; en 1958, fue bandoneonísta y arreglador de Osvaldo Pugliese y realizó los famosos arreglos de “Gallo Ciego”, “Bandoneón arrabalero” y “Lorenzo”. En 1968, y luego de muchos discos y giras con Pugliese, funda el “Sexteto Tango”, junto a Emilio Balcarce, Julián Plaza, Osvaldo Ruggiero, Alcides Rossi y Oscar Herrero. Luego de 20 años de actividad intensa, funda “Color Tango”, y seguidamente se integra a la orquesta de Mariano Mores. En la actualidad, integra el espectáculo “Forever Tango”, de Luis Bravo, del cual es el director musical, y con el que recorre permanentemente el mundo entero. Su primer disco solista, “Amanecer ciudadano” (2007), es una grabación de antología. Con la sencillez de los verdaderos grandes, este músico nos recibió antes de ensayar con sus músicos para contarnos sus replicas relojes verdades…

 

 

 

 

¿Cuándo comenzó a trabajar en los temas nuevos del disco?
Hace un tiempo, lo fui realizando paso a paso, de a poco… a veces puedo tardar mucho porque uno los va puliendo. A la música uno la lleva adentro, desde chico.

¿Cuál es el tema que lo hace más feliz?
A mí me gustan todos los temas, no tengo uno preferido. Si tengo que decir uno, diría: “Amanecer Ciudadano”. Este quinteto se armó para ir a Japón y me pidieron los dos tangos míos “Meridional” y “De norte a sur”.
 
¿A quién admiraba en forma particular?
Cuando era chico, era muy admirador de Osvaldo Pugliese, pero escuchaba todas las orquestas. Me gustaban la de Miguel Caló, Francini, y Alfredo Gobbi, entre otras.

¿Cómo fue trabajar con cada uno de ellos?
A los 15, yo trabajaba con Miguel Caló y era como tocar el cielo con las manos porque era una orquesta muy famosa. Por suerte,  mis deseos se fueron cumpliendo porque quise tocar con Pugliese y lo hice, y estuve en todas las formaciones que quise estar.

“Con Pugliese, tenías que tocar y hacer arreglos” 

Este gran admirador de Pugliese, es oriundo de la ciudad de Rosario. Llegó a Buenos Aires a los 7 años para luego regresar a su ciudad natal en donde comenzó a estudiar con un tío que era músico. “Cuando regresé a la Capital tomaba clases con el bandoneonísta de Juan D’ Arienzo, Eladio Blanco, y en esa época había tanta demanda de músicos que ya a los 14 años te convocaban para trabajar, y a pesar de que no me sentía aún preparado, empecé. Era muy difícil, me faltaba experiencia, hasta que un día me echaron y me dijeron que yo tenia que empezar de abajo, en una orquesta de barrio, para ir adquiriendo práctica. Imagínate, yo me fui re mal y no quería tocar más hasta que al poco tiempo me volvieron a llamar y me fueron enseñando”, recuerda hoy Lavallén con una sonrisa.

¿Osvaldo Pugliese era muy exigente?
Lo que tenía de bueno era que el que entraba a su orquesta tenía que tocar y arreglar. Yo hice el arreglo de “Gallo Ciego” en el año 59, lo tocamos dos veces y luego lo grabamos. En aquel momento, no pasó nada, pero con el tiempo empezaron a reflotarlo los bailarines. Ellos lo hicieron famoso. 

¿Por qué se fue de su orquesta?
Me fui a Sexteto Tango... Pugliese estaba ya un poco cansado y nosotros estábamos a pleno trabajo y queríamos empezar otra etapa. De todas maneras, quedamos todos en muy buena relación con Pugliese, a pesar de que a él le hubiese gustado que nos quedáramos.
 
¿Es más difícil recrear un clásico que crear un tango nuevo?
Depende del creador. Julián Plaza hizo “La Mariposa”, que fue un éxito impresionante y quedó para siempre. Depende de la gente y de quién lo difunda también.

Leopoldo Federico me contó que antes la gente salía de un bar silbando los tangos, en cambio ahora, los chicos jóvenes hacen temas más complejos.
Eso es lo que yo le digo a la gente joven que es muy estudiosa. A mí me interesa mucho que tomen la posta del tango, pero ellos aplican todo lo que estudian al tango y vos no podés poner todo lo que estudiás porque la gente no lo entiende.

¿El fenómeno de los espectáculos de tango en el extranjero podría suceder también en nuestro país?
Debería, pero ningún empresario lo ve como una posibilidad. Yo me preguntó por qué es negocio allá y acá no. Creo que es porque no se incentiva, no hay promoción ni producción. Tanguera fue un éxito en Buenos Aires, y cuando estuve en el teatro Metropolitan con Mariano Mores, también. Luis Bravo no sé por qué no quiere presentar a “Forever Tango” acá.

¿Qué nos faltaría hacer para que se produzca ese afianzamiento del tango como lo estuvo en otra época?
Pienso que los jóvenes de hoy están bastante desorientados en su búsqueda.  ¡Mirá lo que le costó a Piazzolla! Después, él terminó reconociendo que tocaba más para los músicos que para la gente. Creo que falta difusión y lugares para que el público vaya y escuche a los nuevos valores.

De todo lo que ha hecho, ¿Con cuál tango le gustaría que lo recuerden?
No sé, ojalá que sea con “Meridional” o “De norte a sur” o “Buenosaireando”. Eso va a depender de la difusión que le puedan dar. Una vez escuchaba como Mariano Mores tocaba el piano y le dije: “Qué lindo es eso”, y él me respondió: “Esto es para los músicos, no es para toda la gente”.

Una curiosidad personal: ¿Por qué después de tantos años siguen leyendo la partitura?
Lo que ocurre es que ahora no hay una orquesta constituida como era la de Pugliese o la de Caló, en aquella época eran estables. Yo estuve 4 años con Francini, otros con Miguel Caló y 10 con la de Pugliese, tocábamos de memoria. Actualmente, no hay continuidad de tocar todos los días y las orquestas se van armando, viene uno de acá y otro de allá. Parecemos una selección en la que juntan a los jugadores y juegan.