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Interviste
 
BEBA PUGLIESE: “PARA LOS DEMÁS SERÁ UN GENIO, PERO PARA MÍ ERA MI VIEJO...”
Di Silvia Rojas . La Milonga Argentina; Año 5 - Nº - 53 Mayo 2010

Usted cuenta que él sentía: yum-yum en sus oídos cuando compuso la famosa Yumba…
- Porque era el estilo de él. Cuando marcaba los primeros acordes se podía observar que era todo rítmico. El cantaba los sonidos rítmicos de la melodía. Cantaba de la forma que él sentía que sonaban sus melodías. El decía: “Y yum, y yum, y yam, y yam”. Después desarrollaba lo melódico. Yo participaba siempre de la creatividad de papá. Entonces, un día le pregunté: “Bueno, Pá, ¿Cómo se va a llamar el tango? ¿Yum? “No”, me dice. “Desde ahora se va a llamar La Yumba”.
- ¿Estuvo al lado de un genio como si fuera algo natural?
- Para los demás será un genio Osvaldo Pugliese, pero para mí era mi viejo. Tuvo notoriedad y talento.
- Publica una foto de su gira a China, y allí  fue con “Chola”…
- Si. Mi mamá fue a China. Después de ir a la Unión Soviética, visitaron China. Ella se llamaba María Concepción Florio. Le decían Chola. Era una mujer muy buena y bella. De una familia noble, laburante.
- ¿Es cierto que tuvo que recortar algunas páginas porque era imposible publicar todo lo que había escrito?
- Escribí muchas cosas que tengo anotadas. Son 366 páginas. Todo se basa en nuestras vidas, porque él no vivió solo. Tuvo una familia, su madre, su padre, hermanos… Todos hemos estado al lado de él. Todos sus procesos los hemos vivido juntos. La familia de mi mamá lo adoraba; y él, a su sobrino, Roberto “Chocho” Florio, le dedicó el tango “Garabito”, que nunca salió.
También cito a la gente que realmente se jugó su puesto, como El Vasco Izurieta, quien trabajaba en Radio Belgrano. Mi papá no podía trabajar, estaba prohibido; y la radio andaba mal. Entonces, Jaime Yankelevich le dijo a Izurieta: “Andamos mal, Radio El Mundo nos lleva mucha ventaja, traiga a Pugliese”. Ese tipo se jugó la vida, porque estaban detrás de mi viejo.
- Lo que se resalta siempre de Osvaldo era que fue comunista no sólo de palabra, sino con su ejemplo de vida.
- Yo soy comunista porque otra ideología no tengo. Me eduqué así, viendo a mi papá, cómo respetaba todos los códigos que tenía el Partido. Mi papá era un hombre íntegro, se dedicó a su militancia y sufrió de todo. Nosotros pasamos las mil y una: Antes de Perón, después con el Barco París con Aramburu, luego apareció el Almirante Rojas, Frondizi… ¡Mi viejo y la orquesta, para poder salir de Córdoba, tuvieron que salir disfrazados de campesinos!
- ¿Cómo vivió el proceso de escribir?
- Fue muy doloroso cuando tuve que escribir sobre la enfermedad de mi mamá. Debí hacer intervalos porque me caía por los recuerdos. Mi hijo Osvaldito vivió todo, pero mi hija menor, Carla, nació cuando mi mamá ya había muerto.
- ¿Carla tiene influencias, o herencia, de Osvaldo y de usted?
- Todos tenemos herencias, si no… ¿de dónde nos agarramos? Mi papá, al pasar por tanta gente valiosa como Maffia, como Laurens, como Firpo, tuvo la posibilidad de desarrollar su propio estilo. Ahora, es más difícil. Tanto yo como mi hija no trabajamos en ningún conjunto.
- ¿A quién escuchaba Osvaldo, o hacia quién sentía más afecto y afinidad de todos sus pares?
- A Troilo. El, Di Sarli y Gobbi eran los tres que siempre estaban en casa. Cuando ellos debutaban en diferentes cabarets, Troilo se corría al debut de mi viejo, y viceversa. Se mandaban tantos canastos de flores que ocupaban todo el vestíbulo y el comedor de casa. Te hablo de la época del 40 en adelante.
- También  en el libro menciona a los agradecidos y a los traidores.
- Si. Y están todos vivos. Siempre se habla de los que están muertos, yo, al contrario, hablo de los que están vivos.
- ¿Roberto Álvarez no se comunicó con usted?
- No, conmigo no.
- ¿Y Lidia?
- No, yo no tengo trato con esa gente.
- ¿Hace años que no tiene trato?
- Nunca. Yo respeté lo de mi papá y nunca fui una persona de pelear, pero mi papá siempre le decía a mi mamá: “Cada cual se cava su propia fosa”. Es una persona muy dañina. Ha separado familias enteras.
Yo le dije una vez, y está en el libro: “Cuidado Viejo con las patologías porque son contagiosas”. Si uno vive con una persona con determinadas patologías, usted se contagia. Porque tienen el don del convencimiento a través de toda su patología. Ella publicó en un libro que cuando estaba terminando sexto grado la maestra le preguntó a cada alumno qué haría de su vida. Cuando le tocó el turno de responder, ella contestó que se casaría con Osvaldo Pugliese. Entonces, la maestra le explicó que Osvaldo Pugliese tenía su familia, y ella desfachatadamente respondió que no le importaba. Así fue.
Pero mi mamá fue una señora. Mi mamá fue su novia.
- Lidia le dio unas partituras inéditas a Roberto Álvarez.
- Sí, todo lo que me tenía que dar a mí. El juez lo dictaminó. Era la parte de mi papá. Lo tenía ahí. Pero yo no le pedí nada de la herencia, no necesito ni una cucharita.
- ¿Y el piano de Osvaldo?
- El piano de cuarto de cola lo tiene ella. Pero el Steinway vertical que tenía mi padre lo encontré en un depósito de Barracas. ¡Cuando vi en el estado que estaba el piano me quise morir…! Ayer vino el afinador, está en un estado complicado de arreglar, por la humedad y podredumbre que había acumulado.
- ¿Cómo le gustaría que lo recuerden a Osvaldo?
- Como un gran músico y un hombre con principios. Lo que decía no lo borraba con el codo.
- ¿Y a usted?
- Como música y como persona hemos ido dejando huellas, que cada cual evalúe de acuerdo a lo que piensa. Pero siempre voy por un mismo camino.
- ¿Qué le gustaría hacer ahora que todavía no pudo realizar?
- Tengo algunos bosquejos para piano y orquesta sinfónica que me quedó en el tintero. Siento la necesidad de hacerlo para que quede algo donde se vea quiénes somos.

 

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