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Interviste
 
DINO SALUZZI ABRE EL FUELLE
Mauro Apicella, La Nacion

Las producciones de Dino de la última década son de lo más variadas en contenido y formato. Tocó con orquestas sinfónicas y seguirá con proyectos referidos a esto; grabó con cuartetos de cuerdas, con su propio grupo o en dúos con un baterista y luego con una chelista (Anja Lechner, con quien registró Ojos negros , placa que se importa a nuestro país y que es del sello alemán ECM, donde graba Dino). "Incluso en los discos de la familia tratamos de no repetirnos", explica el bandoneonista.
Minutos antes de que se encendiera el grabador, Dino decía que le parecía prudente que la música siempre remitiera a un lugar. Quien haya seguido su carrera sabrá que la música de Saluzzi tuvo y sigue teniendo constantes referencias a un lugar, pero no se queda en eso. "Uno, cuando se va para afuera, se lleva todo lo puesto y allá se enriquece. Lo que me despierta gran curiosidad es cómo el sistema mediático estuvo promocionando el concierto de estos chicos que vinieron ahora... ¿Cómo se llaman?".
-¿The Police?
-Y yo no veo que cuando toca Leopoldo Federico (el otro día lo fui a ver y quedé asombrado), Juan Falú o cualquier otro artista nuestro se ponga en funcionamiento una maquinaria tan poderosa.
-Tal vez vayan por distintos canales, Dino. A mí me parece que su música está en búsqueda constante.
-Tal vez sea al revés. No estoy buscando, sino encontrando. Nosotros nos podemos matar estudiando cómo compuso Schoenberg la Noche transfigurada y nunca pensamos que eso quizás estaba dentro de él y que aprendió a sacarla en la academia. Creo que nada se hace sin algún tipo de conocimiento, intuitivo y racional (o académico). En algún momento hay que buscar la conciliación de esas dos cosas.
-Lo que me llama la atención de usted es que es un hombre con carácter temperamental, con una manera de tocar que con los años se hizo más reflexiva y con discos que en su portada (sobre todo los últimos) muestra imágenes en gris, serenas, melancólicas, como de días nublados.
-Creo que para las cuestiones artísticas musicales no se necesitan cómplices ni una cara ni un lindo paisaje. Lo más importante tiene que ser la música. Incluso ECM hace muy poca promoción de lo que edita.
-Pero ¿qué encuentra al observar la tapa de Juan Condori ? (imagen de cerro y nubes, en día nublado)
-Y... es difícil de explicar. Ahí está lo que está acá adentro -dice, y se toca el pecho-. No hay complicidades.
-ECM edita sus discos desde hace de 25 años. ¿Le molesta no poder publicar por compañías argentinas?

-Creo que es complejo el tema. Y tengo que ser valiente y decir que hay cierta ceguera.
-¿Queda algún resentimiento?
-No. Para nada. Pero voy a tratar de hacer un arreglo con ECM para que no sólo mis discos sino otros del sello se vendan aquí con las posibilidades del mercado local. Estamos en eso. Por supuesto, hay que respetar los arreglos que ya han hecho otros.
-¿Cómo sigue lo suyo?
-Seguimos preparando un disco con "Cuchara". Esa es la prioridad. Puede ser que sea un poco complicado para el público de acá, pero nos vamos a arriesgar. Generalmente, muchos pagan la entrada de un concierto para escuchar lo que ya conoce. Yo lo haría para que me sorprendieran.
-¿Por eso se dice que el público europeo tiene el oído más formado y abierto para la música?
-No. Tiene más plata. Los presupuestos para la cultura no son los de acá. Ese es un problema clave. Además, hay una desorientación generalizada. A veces, los ministros de cultura no son gente "de", que tiene "lo" y contacto "con". Son abogados o médicos. Es raro.